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CONOCE TU CLIENTE, DIFERÉNCIATE DE LA COMPETENCIA

Hoy en día hay muchas mamás emprendedoras haciendo los mismos productos, hablando de la misma manera y publicando en las mismas redes sociales que vos y se hace difícil diferenciarte de la competencia, por eso hoy quiero contarte una manera única para hacerlo y se trata de ser especialista.

Esta especialización no tiene que ver con títulos, postgrados ni nada de eso, sino que se trata de especializarte en un tipo de cliente. Un cliente que:

✅ está dispuesto a pagar el precio justo por tu producto.

✅ es fiel, siempre te elige por sobre la competencia.

✅ te recomienda y hace crecer tu negocio.

Es un cliente con en el cual te da placer trabajar, podés usar toda tu creatividad y sentirte libre para crear. Es aquel que te respeta en tu horario de trabajo y entiende que no estás disponible a cualquier hora a pesar de que trabajes en tu casa.

Especializándonos

Quién no quisiera trabajar con un cliente así y evitarse un montón de malos ratos y disgustos con los que piden rebajas, llaman a cualquier hora, te hacen encargues cuando te cruzan en la verdulería y ese cliente que siempre, pero siempre le encuentra el pelo al huevo.

Por lo tanto encontrar nuestro cliente ideal tiene muchísimos beneficios:

✅ vas a ganar más dinero

✅ clientes satisfechos siempre

✅ serán fieles

✅ te recomendarán

Además esta especialización tiene su fundamento en que venderle a todo el mundo es no venderle a nadie.

Ya vimos que los mensajes de: ¡CÓMPRAME! ¡CÓMPRAME! ¡CÓMPRAME! obtienen muy pocos resultados. El cliente quiere saber qué hace tu producto, quiere conocer la historia de ese producto, quiere conocer quién está detrás de tu marca, entre un  montonazo de dudas más que vos, tu producto y tu marca pueden despejarle.

Pero claramente para poder responder las preguntas que tiene tu clientes debes conocerlo, saber sus gustos, sus intereses, sus problemas y dónde encontrarlo.

Por eso hoy mismo te llevas la guía para conocer a tu cliente ideal. Pero antes te voy a hacer un resumen de las 2 formas que podés utilizar para conocer a tu cliente.

Una de las fórmulas la podés utilizar si ya tuviste ventas o tuviste acercamiento con tu cliente ideal. Y la otra fórmula podés usarla si nunca vendiste o estás empezando con tu proyecto recién ahora, que sería empezar con el pié derecho, te lo aseguro.

Fórmula: ya tuve clientes

Esta fórmula consiste en hacer una lista de todos los clientes que ya hayas tenido. TODOS (no importa si son ideales o no). Anota el nombre y las características que te acuerdes.

Algunas de las preguntas que te podés hacer son: sexo, edad, donde vive, nivel económico, actividades, intereses, gustos.

No te preocupes si no conoces todas las respuestas, pero mientras más detallado esté mejor vas a conocer a tu cliente.

Bueno, ahora con la lista y las características vas a crear 3 categorías de clientes, A, B y C.

Cliente A: es el cliente con el cual te encanta trabajar, de escribir el nombre te sale una sonrisa y quisieras que todos los clientes fueran como ese. Tranquila, estás acá para poder trabajar sólo con él.

Cliente B: comparte características con el cliente A, pero no estás tan cómoda trabajando con este tipo de cliente.

Cliente C: es ese tipo de cliente que lo ves venir y querés salir corriendo. Para nada quisieras trabajar con él y te tengo buenas noticias… ¡NO LO VAS A HACER!

Vamos a la siguiente fórmula para, al final, poder contarte cómo hacer que el cliente ideal o cliente A siempre te elija a vos.

Fórmula: desde cero

Este parece más difícil, pero no lo es. Acá simplemente respondes las preguntas de cómo te gustaría que sea tu cliente, cómo te lo imaginas.

Qué intereses tiene, dónde va, qué miedos lo preocupan. Tranquila, también vas a tener la guía para conocerlo paso a paso.

Cuando empieces a completar cualquiera de las dos guías no te presiones, hacelo  con tiempo. Cuando tengas dudas anda a la fuente, preguntale al cliente o a la persona que vayas viendo que puede ser tu cliente ideal.

¿Qué hacer con tu cliente ideal?

Ahora que ya lo conociste, sabes cuáles son sus intereses, los problemas, las características, lo que le gusta, su forma de hablar y un montón de datos más podes CREAR PRODUCTOS que a ese cliente ideal le RESUELVAN un problema. Además vamos a saber cómo hablarle y de qué temas hablarles.

Cómo hablarle.

Este no es un punto fácil, hay que ser sinceras. Acá vas a tener que investigar tu voz, tu estilo. El tip que te puedo dar es que seas vos, lo más genuina posible. Generar una complicidad única entre tu marca y tu cliente, hablarle de igual a igual. Ya verás por supuesto que si tu cliente es alguien formal vas a tratarlo de usted o en un lenguaje formal y si se trata de un público adolescente el lenguaje va a ser más moderno e informal.

En mi caso, me di cuenta que hablar como hablo habitualmente, con palabras que a veces invento o palabras mal dichas como ansiedaT, SoledaT me daban unos puntos extras, la gente se reía y ahí ya relajan. Claro, dirás acá no tiraste ni un chiste pareces el payaso mala onda, pero este post tiene mucho más contenido formal, no perdamos la seriedaT del momento.

De qué temas hablarle.

Este punto es facilísimo si hiciste bien las planillas, ahí están los temas de interés de tu cliente. El proceso de compra tiene un 80% de componente emocional, o sea, no le importa si el algodón es importado, lo que le importa es que la prenda mantenga a su hijo calentito como los brazos de mamá. ¿Se entiende la diferencia? Es un proceso, no te sientes y quieras que en 10 minutos te salga. Empeza de a poco, pero empeza a buscar tu tono y los puntos de interés.

Fijate los temas que más comparten tu cliente y tu marca y esos hacelos tus principales temas de comunicación. Vas a lograr una conexión increíble y te van a empezar a amar.

Resolver problemas

Este punto lo dejé para el final porque para mí es el más lindo e importante. Una vez un mentor me dijo: la gente quiere comprar pero no quiere que le vendas. Sí, así de simple, no? El cliente no le interesan datos técnicos y duros de tu producto, quiere saber qué va a hacer el producto por él, que problema le va a solucionar.

En este punto hay dos categorías: problemas reales y problemas emocionales. Por ejemplo un problema real es que viene el frío y a mi hijo le quedan cortos todos sus joggings (no te entristezcas, ya lo superé 😂) entonces el problema es la desprotección que siento para mi hijo por la llegada del frío ¿se entiende?

La idea es buscar qué soluciones da tu producto y empezar a contárselas al cliente que no está comprando un joggings por ejemplo, está comprando protección para que su hijo no se enferme en el invierno. Acá es donde te podés poner creativa y contar historias.

Te invito a que me sigas en Instagram y Facebook donde los viernes hago análisis de publicidades gráficas, para que te sirvan de inspiración. Y si tenes dudas sobre este post dejame un comentarios que me encantará ayudarte.

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