Apenas dio positivo el test de embarazo supe que no quería volver a ser empleada después del nacimiento de mi hija. No porque no me gustara, me encantaba mi trabajo pero no iba a querer separarme ni un segundo de ella.

En ese momento no sabía lo que me esperaba ☺

Decidí emprender en casa como diseñadora, mientras acunaba a mi bebé y preparaba mamaderas, entre todas las otras cosas que hace una mamá. Así, entonces, había nacido una madre y una emprendedora al mismo tiempo y crecían exponencialmente las dos.

Ambas necesitaban más tiempo de mi parte, por lo que, obviamente me fui perdiendo a mí. Había momentos del día que no sabía si estaba barriendo, diseñando o cambiando pañales, por qué estaba todo desperdigado por la casa

Así fue como empecé a disgustarme con mi trabajo, estaba gruñona, odiosa, además de atareada y cansada. Quería emprender para pasar tiempo con mi hija y no tenía ni tiempo para estar conmigo misma

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Pero un día puse fin. Bueno, más que fin fue un ultimátum a mí misma. (Les pasa que cuando sos emprendedora hablas mucho más con vos misma? O solo a mi?) Bueno sigo con mi ultimátum: Decidí que o me organizaba para tener tiempo libre, o dejaba de emprender

Me lo dije con voz gruesa, así como si fuera una persona de mucha autoridad y a mi cabeza se le grabó a fuego

Empecé por ponerme reglas a mí misma, había cosas que estaban bien, maso y mal. Si algo salía mal me retaba, aparecía esa voz gruesa: Soledad esto hay que mejorarlo porque se va al tacho

Era un poco exagerada, pero mi mente visualizaba todos los trabajos en la basura y posta, era efectivo.

Para ser tan dura conmigo cuando algo salía mal, decidí que iba a ser muy buena cuando algo salía bien! Me premiaba, hacía algo que disfrutaba mucho, podía ser sola o en familia, no tenía que ser caro pero si de mucho valor. Estoy segura que me entendés.

Y empezó a fluir! Fueron años de muchísimos aprendizajes y hasta me animé a tener otro hijo porque confiaba en que no iba a tirar todo al tacho

Todo iba bien, o debería haber ido por lo menos, pero sentía un vacío, me sentía atada a mi trabajo, algo así como mi propia esclava. Mi trabajo no me hacía feliz ni siquiera era rentable (O sea… tanto trabajo para ganar 0 pesos??? )

Y llegó el segundo replanteo (ahora que lo pienso creo que las revoluciones hormonales eran fuertes)

Lo bueno es que había evolucionado, la voz ya parecía la de mi viejo. No, enserio, la crisis la tome de otra manera, ya no me amenazaba con el tacho, es más, no hubo amenazas. Me hice un replanteo del emprendimiento y cómo seguir. Así fue que volví a estudiar, empecé por emprendimientos, marketing, repasé toda mi carrera de publicidad y ventas. Aprendí de todo y eso me encantaba (y me sigue encantando aprender) aunque aplicarlo a mi negocio seguía sin darle sentido a todo.

Busque ayuda en una mentora y por fin, conocí de la mano de ella, mi propia forma de ayudar. Tengo algo que nadie más tiene. No, no es un cuerpo perfecto después de 2 hijos (y está a la vista) es toda mi experiencia para emprender desde casa.

Esa voz gruesa y firme tenía una misión mucho mayor para mí, siempre llevándome al límite para salir de mi zona de confort.

Así descubrí una nueva Sole, con muchas ganas de compartir y ver crecer otros proyectos, como el tuyo pero también que crezcamos juntas como personas. Porque lo probé, lo viví: juntas somos más poderosas.

5 COSAS SOBRE MÍ QUE DEBES SABER

Si me dicen SOLEDAD, siento que me van a retar 🤣

No me gusta meterme a la pileta, río o mar 🤷♀
OK, nunca fui a la Polinesia, tal vez ahí me guste

Soy súper curiosa, me gusta aprender de todo y de todos 😍

Me RE gustan los dibujitos animados que miran mis hijos 🙈

Mi sueño es conocer New York 🗽